lunes, 16 de enero de 2017

¿Y SI LA ESVÁSTICA GOBERNASE EUROPA?





El título y la imagen superior elegidas para esta nueva entrada, podrían catalogarse como catastrofistas e incluso apocalípticas, ya que tendemos a relacionar la esvástica con el nazismo y éste con lo peor que ha ocurrido en Europa, al menos en su historia reciente.

En el contexto en el que la esvástica se paseaba alegremente por gran parte de Europa, bien sea en la Alemania nazi o en otros países de corte fascista, un pastor alemán llamado Martin Niemöller, fue arrestado por la Gestapo y llevado a los campos de concentración de Sachsenhausen y de Dachau, permaneciendo allí desde 1938 hasta 1945 por haber mostrado su oposición al control estatal nazi sobre las iglesias.



Una vez liberado, en la Semana Santa de 1946 de Kaiserslautern, Niemöller elabora un sermón titulado "¿Qué hubiera dicho Jesucristo?" que ha pasado a la posteridad no como sermón sino como poema (que tradicionalmente se ha atribuido a Bertold Bretch) y que dice así:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, 
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Comento todo esto, porque hoy, 70 años después de que Martin Niemöller escribiese este sermón/poema, he despertado con la siguiente noticia: "El secretario de estado de vivienda de Berlín, despedido por su pasado comunista": http://www.eldiario.es/internacional/secretario-vivienda-Berlin-despedido-comunista_0_601940055.html  

Si bien, la imagen de la esvástica gobernando Europa resulta demasiado surrealista, es innegable que la extrema derecha está teniendo un ascenso importante en todo el continente, como hemos visto en la casi victoria de Norbert Hofert y su FPO en Austria, el gobierno del Jobbik de Víktor Orban en Hungría, la fuerza que va adquiriendo Marine LePen con su Frente Nacional, la irrupción del AFD en Alemania, la estabilización de Amanecer Dorado en Grecia o el UKIP en Reino Unido, la Liga Norte en Italia y un largo y preocupante etcétera.




Lo peor de esto, no es el ascenso de estos partidos hasta el punto de tener representación parlamentaria, consolidarla o incluso haber obtenido algunos gobiernos, como es el caso húngaro, resulta más preocupante que sea su ideología la que se está imponiendo, hasta el punto de que podemos encontrar a partidos políticos que no pertenecen a este rango ideológico, realizando políticas que no se alejan demasiado de las que podría realizar la ultraderecha, siendo el caso de la pésima y xenófoba gestión que la Unión Europea en su conjunto está realizando sobre los "refugiables" (aún esperan sentirse refugiad@s) un claro ejemplo, recordándonos demasiado y de manera irremediable  a la situación que vivieron los compañeros de Niemöller o él mismo en los campos de concentración nazis.

Esta consolidación de ideología fascista (creo que a las cosas hay que llamarlas por lo que son, obviando eufemismos) de odio hacia lo extranjero, hacia lo de fuera, hacia lo que procede de una cultura distinta, no es novedoso, ya que en definitiva, es una de las consecuencias más directas del capitalismo, de sus sistémicas crisis y de los intentos que el propio sistema realiza para recomponerse.

Que se relacione la crisis económicas que viven los países occidentales con el odio al extranjero, o a la cultura diferente, ya lo vimos en la Alemania Nazi y lo estamos volviendo a ver en la actualidad, y de hecho, esta idea no anda huérfana de teórica. Si el nazismo contó con figuras como Alfred Rosenberg para explicar la teoría de la "raza aria" o "los mitos de conspiración judeo-masónica", la nueva oleada imperialista de occidente sobre oriente próximo encuentra su justificación teórica en Samuel Huntington quien ya en 1993 nos hablaba del "choque de civilizaciones" mediante el cual, se iría desarrollando la política internacional. Para él, el mundo se subdivide en diversas civilizaciones (occidental, ortodoxa, islámica, latinoamericana, nipona...) y el futuro de la humanidad dependerá de la lucha existente entre éstas, destacando como no puede ser de otro modo, el enfrentamiento entre la civilización occidental (la buena) y la islámica (la mala).

Es en esta teoría de segregación cultural y sus derivadas evoluciones (las cuales se apoyan también en el terrorismo yihadista, que como todas y todos sabemos ha sido financiado por occidente) desde que Huntington escribiese en 1996 "El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial", en la que estos partidos de la ultraderecha europea quieren basar su ideario fascista en la actualidad.



Pero ¿qué hay detrás de todo esto?. Pues a mi juicio, mediante la utilización de este plano teórico, lo que se pretende es obviar la importancia del plano económico y de la lucha de clases, que es en realidad lo que mueve la política, la historia y el propio sistema capitalista, además de legitimar la posición de EE.UU. y de la OTAN como garantes de la seguridad de occidente y fomentar la idea de supremacía blanca. Estas ideas, por desgracia se van asentando en el imaginario colectivo y por ejemplo hoy también hemos escuchado a Donald Trump, decir que "los países quieren su propia identidad", apoyando esta teoría de choque cultural: http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38633192?ocid=socialflow_facebook
                         
Al igual que el hecho de que gane fuerza esta idea de enfrentamiento cultural es lo lógico dentro de un sistema capitalista, pues es consecuencia natural de los intentos de resolución de sus propias crisis, también es lógico, que de lo primero que se ataque sea al némesis del capitalismo que no es otro que el comunismo. Es por eso por lo que Niemöller nos comentaba allá por 1946 que en la Alemania nazi los primeros perseguidos fueron por los comunistas y es por eso por lo que el comunismo sigue siendo lo primero en denostarse en el siglo XXI  como hemos visto en el caso del secretario de estado de vivienda de Berlín Andrej Holm o con la bibliografía que se está editando acerca de la Revolución Rusa como escribí hace poco: http://semillasdenenufar.blogspot.com.es/2017/01/el-centenario-de-la-revolucion-y-la.html

Así que cuidado, porque el ascenso del fascismo es más que evidente y los primeros pasos ya están siendo dados, de hecho ya se lleva un tiempo andando, y que consiga completar su camino depende en gran medida de nostr@s y de la capacidad que tengamos de articular una alternativa, no sólo a ese fascismo creciente, sino también al neoliberalismo que actualmente impera en prácticamente todo el mundo. Y también hay que estar atent@s y saber identificar lo que está ocurriendo, ya que el fascismo no empieza con una esvástica ondeando en el Bundestag, pues lo importante no es la bandera, si no las ideas que se esconden tras ella, y si bien es cierto que esa idea de la esvástica gobernando Europa parece más que improbable, cabe recordar que también lo parecía que tras la Primera Guerra Mundial pudiese haber una Segunda Guerra Mundial o que el bloque soviético cayese tras tantos años disputándole una hegemonía política a EE.UU. y sus aliados. La historia está viva, la hacemos nosotros y nosotras y nadie ni nada está a salvo de ella, ni siquiera, aunque cueste imaginárselo, el capitalismo.

Salud y República.












lunes, 9 de enero de 2017

LA INCULTURA NO ES CASUAL


Hace unos días, en un programa de televisión llamado "Ahora Caigo", se dio una circunstancia que ha creado bochorno en las redes sociales, y quizá en parte de la sociedad. Numerosas páginas que subsisten en el universo web, comenzaron a compartir una parte de ese programa en el que dos concursantes  eran incapaces de relacionar una serie de pistas con un evento histórico.



En principio, y a tenor del revuelo que ha creado tan "vergonzante incapacidad", podríamos decir que las pistas llevaban de manera indefectible a una resolución temprana, pero no fue así... Bien, para situarnos mejor, diré que las pistas eran las siguientes:

-Sucedió en el siglo XX.
-Conflicto social, político y bélico.
-La Pasionaria.
-Inspiró el "Guernika" de Picasso.
-Hubo un alzamiento.
-Tuvo lugar en España.
-Dio paso a una Dictadura.
-Nacionales y Republicanos.
-Paró la Liga de Fútbol.
-Muchos se exiliaron.

Sólo después de estas diez pistas, uno de los concursantes acertó con las palabras "Guerra Civil". El hecho de que no fuese un sólo concursante, sino que fueran dos, agrava considerablemente la problemática, ya que el argumento de "caso aislado" se desecha por si mismo.

También creo importante comentar que entre el desconocimiento y la incomodidad que da el silencio, ambos se lanzaron a un sinsentido de respuestas mientras abrían los oídos esperando, ansiando incluso, escuchar el sonido de la flauta. Hasta que la flauta sonó se escucharon palabras como "levantamiento del 2 de mayo" o "la democracia"... Como digo, para echarse las manos a la cabeza. Aquí dejo el enlace del vídeo: https://youtu.be/mCDVEErd9I0  



Pero ¿dónde está el problema, o mejor dicho, la raíz del mismo? Pues a mi juicio, esa raíz se encuentra en que mientras algunas personas nos echamos las manos a la cabeza, otros se las están frotando.

Sinceramente creo que esta incultura no es casual,  o acaso es casualidad que en este país a los herederos de los que ganaron la Guerra Civil les moleste que se hable de ella. Sí, molesta que se hable de ese golpe de estado que llevó a España a 40 años de dictadura franquista y otros tantos de monarquía ilegítima heredera de esa dictadura. ¿Cómo podemos pretender que unos jóvenes conozcan la Guerra Civil cuando no se aplica la Ley de Memoria Histórica, cuando tenemos al menos 114.000 víctimas de ese alzamiento en las cunetas de nuestras carreteras, cuando nos gobierna un partido político fundado en 1977 por siete ministros franquistas, cuando las humanidades son denostadas y tratadas como una pérdida de tiempo, cuando se supedita la educación privada-concertada a la pública, cuando la finalidad del estudio no es educar a personas libres y útiles para la sociedad sino crear mano de obra barata y útil para las grandes empresas, cuando hay editoriales y medios de comunicación que mienten sistemáticamente, cuando en este mismo programa se utiliza la figura de La Pasionaria para vincularla a la Guerra Civil y no la de Franco?... Podría seguir.



Por todo lo mencionado, lo que ocurrió en ese programa de televisión no es casual, si no una consecuencia directa del tipo de educación que tenemos y del ocultismo que se cierne sobre nuestra historia. De hecho y por desgracia, no es un caso aislado, pero no porque sean dos los protagonistas de ese programa, sino porque nuestras calles están llenas de personas despreocupadas por la política y por la historia, falta de interés que tampoco es casual, que también es interesado y creado, o acaso no es evidente que  si la sociedad fuera más docta en cuestiones políticas e históricas sería más difícil de engañar. Nada es casual.

Por suerte, también encontramos lo contrarío, gente politizada, con ganas de cambiar las cosas y que a buen seguro lo harán si son capaces de organizarse y marchar unidos y unidas. Personas que sean capaces de crear una sociedad que valore las humanidades y que sea capaz de crear su propia historia. Así que no nos echemos las manos a la cabeza mientras otros se las frotan sino que tendámoslas en busca de esa unidad que nos haga revertir esta situación en la que unos pocos manejan la sociedad como si de un rebaño de borregos se tratase.

Quizá consigamos que dentro de poco la respuesta a la pregunta sobre Historia sea la Tercera República.

Salud.


jueves, 5 de enero de 2017

EL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN Y LA LITERATURA


En este año, asistiremos a la conmemoración y a la demonización de la Revolución Rusa. Por un lado, será conmemorada porque se cumple el primer centenario de aquellos hechos que supusieron la creación del primer Estado de los trabajadores de la historia. Por otro lado será demonizada por las oligarquías, las cuales temen que la clase trabajadora pueda emanciparse y para las que dicha revolución sería un ejemplo. De esta manera, los creadores de la ideología y pensamiento neoliberal dominante, pondrán todos sus medios al alcance para denostarla, para conseguir que esta revolución proletaria sea ejemplo de barbarie y no de socialismo.

Ejemplo de esto último es la proliferación de libros que se vienen editando desde finales de 2016 sobre la Revolución Rusa, siendo el máximo exponente la "La Revolución Rusa" de Richard Pipes, la cual podemos encontrar en todas las librerías bajo este epígrafe: "Para conmemorar este centenario Debate publica por primera vez en español el libro definitivo sobre ese acontecimiento que marcó decisivamente el siglo XX. Richard Pipes, historiador de máximo prestigio especializado en la Rusia contemporánea, publicó en 1992 este volumen que aún no ha sido superado"



Lo que no se dice es que Pipes fue asesor del padre político del neoliberalismo, Ronald Reegan, ni tampoco se habla de su profundo antibolchevismo, especialmente manifiesto en su interés por demonizar a Lenin. Ni es casual que este libro se publicara por primera vez en 1992, justo un año después de la caída de la Unión Soviética, ni que sea reeditado (y editado por primera vez en español) en 2016, justo un año antes del centenario de la Revolución Rusa. Como digo, las oligarquías pondrán todos sus medios para fomentar la idea de que la Revolución Rusa fue negativa y que esta idea se perpetúe en la cultura hegemónica y dominante.

El caso de Pipes, si bien puede ser el máximo exponente, no es el único. Son más los libros que se editan y publican desde finales de 2016 con esta intención. Un mecanismo muy eficaz para lograr estos fines es la utilización de una portada contundente y explícita, como por ejemplo el "Hitler y Stalin: Vidas paralelas" de Alan Bullock y cuya reseña es: "Obra grandiosa y cautivadora, Hitler y Stalin traza los relatos perfectamente acabados de dos tiranos, al mismo tiempo que esclarece brillantemente la primera mitad del siglo XX".




Lo que no se dice es que Bullock fue asesor de Winston Churchill y que esta obra se editó por primera vez en 1991, justo el año de la caída de la Unión Soviética y vuelve a reeditarse en 2016, justo un año antes del centenario de la Revolución Rusa. Ni que decir tiene que el mero intento de comparar la figura de Hitler con la de Stalin es un intento evidente de comparar nazismo y comunismo, idea que viene arrastrándose ya desde hace mucho tiempo sin fundamento alguno (recuerden que fue el comunismo el que liberó a Europa y al mundo del nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial), y que ya fue contestada por el ganador del Premio Nobel de Literatura de 1929, Thomas Mann. Aquí sus palabras: "Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo. Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo".

Estos son sólo dos ejemplos de lo que se le viene encima  a la conmemoración de la Revolución Rusa, desde una perspectiva literaria. Es por eso por lo que se vuelve fundamental estar alerta, y entender que cuando veamos que en las librerías abundan libros como estos, o libros como "El equipo de Stalin" de Sheila Fitzpatrick con una reseña como la siguiente: "Una fotografía completa del cambio más súbito y amenazante que conoció la historia del siglo XX", lo que debemos plantearnos es por qué se quiere mandar la idea de que Hitler y el nazismo resultó ser "menos amenazante" o porqué no se tienen en cuenta las dos Guerras Mundiales que sufrió el mismo siglo.




Algo parecido podemos encontrar también en los quioscos desde el mes de diciembre de 2016, como es la Revista "La Aventura de la Historia", la cual tiene a bien dedicar su número a la Revolución Rusa, pero bajo el título: "Revolución Rusa: 1917, el año que dividió al mundo" como si el mundo no hubiese estado dividido antes, ya que cabe recordar que la Revolución Rusa surge en medio de la Primera Guerra Mundial, a la cual, por cierto, el proceso revolucionario da la espalda siendo un ejemplo de lo que podíamos denominar "política de paz".





Todo el mecanismo ya está puesto en marcha, todo va funcionando a la perfección para que en nuestra mente empecemos a odiar todo lo que esté relacionado con Rusia y su Revolución, una cosa llevará a la otra indefectiblemente, y es por eso por lo que hay que estar alerta y entender que este año, deberemos mostrarnos orgullosos y orgullosas de la Revolución Bolchevique y reivindicar insistentemente todo lo que ésta aportó, tanto en la política de paz ya mencionada, como en la liberación de la mujer, la lucha contra el analfabetismo, el acceso de la cultura a las clases populares, la emancipación de la clase trabajadora mediante la adquisición del control de las fábricas, la transferencia de las propiedades de los terratenientes a millones de campesinos, el derecho de independencia a las naciones oprimidas por el imperio ruso, despenalización de adulterio, aborto, homosexualidad... Nada de esto había ocurrido con anterioridad y hay un pavor tremendo entre las oligarquías a que pueda surgir un movimiento revolucionario que consiga conquistas similares en estos días de hegemonía neoliberal.

Por tanto, muestren su orgullo por ese hilo rojo que nos une a aquella Revolución y manténganse firmes ante todos los ataques que la misma sufrirá. Hoy sólo es 5 de enero de 2017 y queda mucho Centenario...

Salud y República.






lunes, 14 de noviembre de 2016

95 AÑOS NO SON NADA. ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PCE.



Han pasado 95 años desde que el 14 de noviembre de 1921 se fundara el Partido Comunista de España. El nacimiento del PCE viene dado por la fusión de los dos partidos comunistas que había en aquel momento. 




Por un lado el  Partido Comunista Español, el cual nace a partir de que las Juventudes Socialistas decidieran  adherirse a la III Internacional el 15 de abril de 1920, en consecuencia con las ideas internacionalistas encabezadas por Lenin que habían apoyado durante la I Guerra Mundial. Entre los miembros fundadores de este partido, encontramos a Dolores Ibárruri "La Pasionaria", de quien conmemoramos el 27 aniversario de su fallecimiento hace apenas dos días (12 de noviembre de 1989).

Por otro lado, encontramos el Partido Comunista Obrero Español que nace de una escisión en el seno del Partido Socialista Obrero Español provocada por la decisión de algunos de sus miembros de pertenecer a la III Internacional pues tenían una visión más revolucionaria de lo que debía ser el movimiento obrero mientras que otros se mostraban más reformistas y querían seguir formando parte de la II Internacional. Esta escisión se produjo en el III Congreso extraordinario del Partido Socialista, donde tras perder la votación por 2.764 votos, los pertenecientes a la vertiente revolucionaria, que entendían que la II Internacional constituía una traición al socialismo, decidieron separarse del Partido Socialista para crear el Partido Comunista Obrero Español. Esta escisión se dio el 13 de abril de 1921 y fue encabezada por prestigiosos dirigentes socialistas como Antonio García Quejido o Facundo Perezagua entre otras personalidades.




En Italia se daba una situación similar, ya que el 21 de enero de 1921, se fundaba el Partido Comunista Italiano a partir también de una escisión del Partido Socialista Italiano. Uno de sus fundadores fue Antonio Gramsci, quien supo identificar muy bien ese momento en el que se encontraba Europa y que dio lugar a estas escisiones que eran sin lugar a dudas una necesidad en un momento lleno de claroscuros donde lo nuevo no lograba imponerse de golpe, sino que se abría paso tras una larga y difícil lucha contra lo viejo.

Así pues, es en este contexto, en el que la existencia de dos partidos comunistas creaban una situación confusa para el propio movimiento obrero, además del peligro que esto suponía pues de él podía aprovecharse el reformismo, en el que se decidió que lo óptimo para vencer tal anomalía, fuese la unificación de estos dos partidos dando lugar el 14 de noviembre de 1921 a lo que hoy conocemos como Partido Comunista de España.

Por tanto, podemos comprobar, cómo el Partido Comunista de España, lleva en su ADN, desde su nacimiento la idea de unidad, pues la división sólo podía constituir una tragedia para la clase trabajadora. El Partido Comunista de España, es de ideología marxista, y si hay algo que identifica al marxismo, es la intención de llevar el cuerpo teórico a la práctica, por eso, no tardó el PCE en intentar conjugar los esfuerzos de los trabajadores y trabajadoras. Ya en el verano de 1922, en una situación de crisis económica provocada por el estallido de la Gran Guerra y por la debilidad del entramado industrial y económico de España, el cual afectaba sobremanera a la clase trabajadora que veía como se cerraban las fábricas, aumentaban las jornadas laborales pero disminuían los salarios, el PCE apostó por esa unidad, dirigiendo una carta abierta al PSOE, a la UGT y a la CNT para la formación de un Frente Único que pudiese luchar contra la situación que estaba viviendo la clase trabajadora en el país. Por desgracia la respuesta que recibió de PSOE y UGT fue negativa.




Pero la idea de unidad popular, de frente único o de bloque político y social, es una constante en la historia del Partido Comunista de España. El 8 de julio de 1923, ante las amenaza que suponía una dictadura militar, que ya había adquirido en nuestro país síntomas de convertirse en realidad, el PCE advirtió a los trabajadores y trabajadoras de la importancia de la unidad. En el Congreso que se celebró ese mismo día, denunció como error la táctica individual, subrayando que el Frente Único era una necesidad pues una clase obrera atomizada no podría hacer frente a dicha amenaza. Los dirigentes socialistas hicieron oídos sordos y el 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera dio un golpe de Estado que dio lugar a una dictadura que duró hasta comienzos de 1930.

En su afán por llevar la teoría a la práctica, esta teoría se convirtió en realidad en las elecciones de 1936, en las que el Frente Popular, formado por diversos partidos (Izquierda Republicana, PSOE, PCE, POUM y Esquerra Republicana de Catalunya), consiguió la victoria con un 47'1%. Esta unidad se dio por la necesidad imperiosa  de formar un bloque que pudiese parar el avance del fascismo, el cual ya estaba gobernando en Alemania o Italia. El que fuera Secretario General del PCE en aquel entonces, José Díaz, pronunció el 2 de junio de 1935 en Madrid, un discurso en el que dejaba clara la postura del Partido Comunista: "el fascismo no pasará, si todos nos unimos, si vosotros, los diez mil obreros que estáis aquí, los que pertenecéis a otras organizaciones y partidos, obligáis a vuestros dirigentes a aceptar las proposiciones justas de Frente Único que les hace el Partido Comunista, si en vuestras fábricas y talleres, en las oficinas, en las universidades; por todo el país, organizáis la Concentración Popular Antifascista; entonces, si podremos decir muy alto y muy fuerte que el fascismo no pasará". Esta victoria electoral, acabó desatando a los fascistas que encabezados por Franco decidieron dar un golpe de Estado contra un gobierno elegido democráticamente.




Así pues, el concepto de "Unidad Popular" está claramente arraigado en los orígenes y historia del Partido Comunista de España, por lo que hoy, en 2016, ante la situación en la que nos encontramos, ante el avance del fascismo en Europa, en pleno apogeo del capitalismo más devorador e implacable que ha generado unas cotas de desigualdad nunca vistas, en una España con millones de desempleados/as, donde nos están recortando hasta la aniquilación los servicios públicos a los que tenemos derecho y a los que a nuestros abuelos y abuelas les costó mucho conseguirlos, en este contexto, el Partido Comunista de España sigue siendo fiel a sus orígenes, a sus ideas y a su historia, la cual está plagada de grandes camaradas que tanto lucharon en beneficio de la clase trabajadora, y por eso, aprobó en mayo de este año, durante la primera fase del XX Congreso, lo siguiente:

"La unidad popular es lo que le da forma y orientación (a un contrapoder), en una expresión de unificación de luchas. Es pues, la unidad una cuestión indispensable y supone la expresión y unión de las luchas parciales, temporales y sectoriales que organizan y acercan el objetivo estratégico. Esta no constituye una etapa intermedia, ni un fin, sino un proceso en el que construimos alianzas para superar el capitalismo.

En esa construcción, la fuerza motriz del cambio es la clase obrera, por lo que en el proceso de lucha organizaremos y trabajaremos en los espacios de poder popular para construir la unidad popular con aquellos y aquellas cuyas necesidades y aspiraciones se ven afectadas negativamente por la oligarquía, sus monopolios y su régimen".

Por todo esto, y porque 95 años no son nada (aunque han dado para mucho) sólo queda felicitar al Partido Comunista de España en su aniversario mientras nosotros/as los/as comunistas, prometemos que seguiremos gritando con la fuerza propia de la juventud: "Luchar, crear, poder popular".

Salud y República.




jueves, 10 de noviembre de 2016

TRUMP Y EL "RENACER DE LA HISTORIA"



El día de ayer (09-11-2016) además de ser el "día internacional contra el fascismo y el racismo" pasará a la historia por ser el día en el que Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos, paradojas de la vida. La noche anterior, en vísperas de la jornada electoral, decidí publicar en redes sociales las siguientes palabras: "Quiero que gane Trump". 

Por suerte, todas las personas que me conocen, intuyeron que debía de haber algo tras esas palabras y que no era un simple deseo, ya que no tenía mucha lógica que un militante del Partido Comunista de España quiera que un multimillonario xenófobo, misógino, homófobo... sea presidente no ya de una potencia mundial como es EE.UU, sino tan siquiera de una comunidad de vecinos. En el plano personal esto me dejó bastante tranquilo, pero también es cierto que se produjo un debate interesante que me hizo pensar que no estaría de más una explicación más amplia de esas palabras.




El hecho de que Donald Trump sea presidente de Estados Unidos no es en ningún caso una buena noticia. En muchos ámbitos se le ha querido situar como un "outsider", como alguien que está fuera del sistema y esta idea surge porque el nuevo inquilino de la Casa Blanca parece que va a proponer medidas económicas proteccionistas y ésto supuestamente le coloca fuera de un sistema que se basa en el libre mercado. Que pretenda emprender esa política económica, no le sitúa realmente fuera del sistema, ya que cabe recordar, que el capitalismo suele adoptar esta postura económica en tiempos de crisis, volviéndose ultraconservador y proteccionista, como podemos comprobar si estudiamos los postulados económicos de ciertos países tras el "El Crac del 29", como el propio Estados Unidos que en los años 30 subió los tipos arancelarios a más de 20.000 tipos de productos, disminuyendo el comercio exterior en un 66%. O también podemos encontrar las palabras de Abraham Lincoln alabando esta forma de entender la economía: "Yo no sé gran cosa de aranceles. Lo que sí se es que cuando compro una chaqueta de Inglaterra, yo me quedo con la chaqueta e Inglaterra con el dinero, mientras que si la compro en Estados Unidos, yo me quedo con la chaqueta y Estados Unidos con el dinero". Así pues, Trump no es un "outsider", simplemente plantea un capitalismo más conservador pero que no está exento de la explotación de las clases trabajadoras, que siempre son las primeras en sufrir las consecuencias de las crisis económicas.




Ahora bien, hablar de proteccionismo, de este tipo de postulados económicos no resulta lo más interesante para las oligarquías financieras e industriales, más aún cuando se se pretenden firmar acuerdos como el TTIP, CETA o TISA, y es por eso por lo que se ha intentado que Trump perdiese estas elecciones, apoyando desde todos los frentes posibles la candidatura de Hillary Clinton, alguien que sí es la candidata del Orden, alguien que sí apuesta por el sistema tal y como está y que encarnaba a la perfección las políticas neoliberales, tanto las económicas como sus consecuencias sociales. 




Se pensaba que Trump, con sus burdas maneras, sus comentarios machistas, racistas, sus insultos y amenazas caería por sí solo, aunque aún así se potenció a la candidata demócrata en los medios de comunicación nacionales e internacionales, pero en este caso el "Establishment" no contó con un elemento indispensable de la ecuación: el pueblo estadounidense.

El pueblo estadounidense, es un pueblo altamente politizado, acostumbrado a campañas de más de un año, que vive la política como propia y como un espectáculo. Esto, lo del espectáculo, hace que esas posturas surrealistas de Trump, no le hayan pasado una factura negativa, incluso muchos se han visto reflejados en sus argumentos. Por otro lado Clinton resultaba ser la encarnación de la política tradicional, la política que había llevado a millones de familias a una situación de pobreza, de pérdida de derechos, de estancamiento e incluso bajada de salarios, a la desindustrialización de algunos estados, a lo que también ha encarnado Obama...




El resultado de la combinación entre un Trump que resulta atractivo y una Hillary que no parece ser la alternativa que la clase trabajadora estadounidense necesitaba es conocido por todos y todas.

Ahora bien, ¿qué me lleva a comentar que "quiero que gane Trump" la noche anterior a las elecciones?. Simplemente una sensación, una esperanza, una oportunidad.

Donald Trump genera tanto rechazo porque su persona encarna la xenofobia, la misoginia, la homofobia... elementos propios del fascismo y que deben ser detestables en una democracia, pero que por desgracia pertenecen a buena parte de la sociedad estadounidense, por lo que a mi juicio, el problema no reside en que Donald Trump, al sentarse en el despacho oval vaya a institucionalizar dichos elementos, algo que por supuesto es atroz, sino que hay una gran parte de la sociedad de Estados Unidos que aún sabiéndolo, ha decidido darle su voto, y éste, que es el problema de fondo que hay en la sociedad de la primera potencia mundial, no podía ser solucionado en ningún caso por alguien que como he dicho encarna a la perfección al sistema como es Hillary Clinton, principalmente porque es el propio sistema el que genera la xenofobia, la misoginia y en última instancia está generando fascismo, como podemos comprobar no sólo en EE.UU. sino también en muchos estados europeos y en las mismas políticas de la Unión Europea. Es decir, no quieran ver a Trump como una enfermedad pues sólo es un síntoma de la gran enfermedad que es el sistema capitalista.

Si bien creo que el esperpento de Trump, terminará siendo absorbido por el sistema casi en su totalidad, también creo que su incómoda presencia puede generar una serie de grietas en el sistema que hagan que se deban de cuestionar muchas cosas. El Partido Republicano deberá plantearse cómo ha tenido como candidato a un personaje como Trump y lo que es más significativo, cómo un candidato como Trump ha conseguido ganar pese a no contar con el apoyo explícito del partido. Por otro lado, el Partido Demócrata deberá plantearse cómo no ha podido ganar a un candidato como Trump, ni siquiera teniendo el apoyo del establishment. Si estos partidos, bases del sistema político estadounidense, se empiezan a cuestionar estas cosas, lo cual, considero inevitable, todo el sistema puede ponerse en cuestión. Obviamente, esta puesta en duda del sistema no llegará a cargo de él mismo, pero puede, y así debe ser, llegar a cargo de una sociedad que al ver el fracaso del sistema político actual, decida abrir un debate que lleva años cerrado y que hay que volver a poner encima de la mesa.

Es aquí donde veo esa oportunidad:

La Historia está llena de paradojas, y resulta muy curioso que "La caída del muro de Berlín" el 09-11-1989 supusiera lo que Francis Fukuyama llamó "El fin de la historia". Esta teoría del politólogo estadounidense de origen japonés, se basaba en la idea de que con la caída del bloque comunista, se instalaba en el mundo el "pensamiento único" en el que las ideologías ya no serían necesarias pues serían sustituidas por la economía, dentro de lo que serían llamadas democracias liberales. Esta teoría se basa principalmente en:

-Disponer de una economía de libre mercado.
-Poseer un gobierno representativo.
-Mantener los derechos jurídicos.



Dado que parece que Trump pone en tela de juicio estas bases del sistema liberal, pues por un lado parece optar por el proteccionismo como modelo económico, por otro parece que gran parte de la sociedad no va a sentirse representada por un gobierno con claros tintes fascistas y sin una alternativa real al mismo dentro del sistema y que otra parte de esa sociedad tan diversa (latinos, musulmanes, raza negra, mujeres en general... todo lo que no responda al modelo de estadounidense blanco y cristiano) verán sus derechos mermados, es en ese contexto donde considero que puede abrirse la posibilidad de volver a poner encima de la mesa la batalla ideológica que Fukuyama quiso anular. Es ahí donde creo que se puede dar "El renacer de la historia".

27 años después se puede abrir esa posibilidad, y es esa posibilidad, la que debe hacer que las personas que entendemos que la alternativa a esta barbarie nunca podrá encontrarse dentro del propio sistema capitalista, sino que debe buscarse fuera de él y se llama socialismo, debemos estar preparadas para afrontar esa batalla ideológica. Para ello resulta fundamental, poder articular un contrapoder que sí pueda ser valorado como alternativa por esas "clases medias", esas clases trabajadoras que no veían alternativa en el sistema, y para ello, considero que el camino es tomar un discurso de clase que sea capaz de construir una conciencia de clase que logre imponerse en dicha batalla. Esta es la oportunidad que veo, y es por esto por lo que escribí: "Quiero que gane Trump".

El escenario de esta próxima batalla, parece encontrarse en Europa, con las elecciones en Francia, Alemania, Países Bajos... pero debemos ser conscientes de que ese contrapoder, debe ser internacionalista al igual que el sistema que pretendemos combatir. No valdrá con plantear esa batalla sólo en Europa y sólo en procesos electorales, por el contrario deberá ser omnipresente, en todos los lugares y en todos los momentos, así que dado que estamos sumergidos de lleno en tiempos claroscuros, en los que no paran de surgir monstruos como Trump, hagamos acopio de fuerzas y como dijo Gramsci:



Obviamente, la creación de este contrapoder, hay que trabajarlo y podemos tomar como referencia la creación de Frentes Populares que se dieron en Francia o España en 1936, en una situación similar a la actual aunque con condicionantes de diversa índole. Dicha creación no nos caerá del cielo, habrá que trabajarla  y mucho, habrá que apostar decididamente por la creación de un bloque político y social, de una unidad popular como estrategia política en la que el discurso de clase sea claro y contundente. Sé que hay personas que entienden este pensamiento como demasiado optimista, pero estoy convencido que sin optimismo no conseguiremos ya no vencer en esa batalla, sino que ni siquiera seremos capaces de plantearla.

Salud y República.

martes, 25 de octubre de 2016

EL 29 DE OCTUBRE Y LOS CAPRICHOS DE CLÍO



En unos días será 29 de octubre y eso no es buen presagio para aquellas personas que amamos la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad. En ocasiones, Clío pareciera mostrarse juguetona y tras invocar a Tucídides o Heródoto, blandir su pluma y escribir la Historia, su disciplina más amada, como si de una suerte de coincidencias se tratase. 




No hace ni cien años cuando un 29 de octubre, Italia se estremecía ante la noticia de que el rey Víctor Manuel III había encargado la formación del gobierno a Benito Mussolini, líder del Partido Nacional Fascista pese a que éste sólo contaba con una pequeña minoría de diputados. 

Obviamente, esta minoría, mostraba la evidencia que suponía la ilegitimidad de dicho encargo. Pero cuando las ilegitimidades son tan palpables se suele recurrir a ingeniosos mecanismos que las disimulen y vistan de legitimidad lo que en democracia no es posible. Estos artificios que buscan legitimar lo ilegítimo pueden ser de diversa índole, pero en el caso que nos ocupa, Mussolini optó por entrar con sus seguidores en Roma creando la idea de que lo que hacía era encabezar una insurrección popular que pretendía frenar una revolución socialista. No creo necesario ahondar en este asunto pues es de todos y todas conocido cómo concluyó esa "Marcha sobre Roma" y qué supuso la dictadura fascista en Italia. Como digo, no han pasado ni cien años pues esto que les cuento ocurrió en 1922, aunque seguro que hay detalles que les resultan familiares en 2016.




Pero Clío, en su fijación por el juego de las casualidades quiso otorgarle al 29 de octubre el dudoso honor de albergar el que es conocido como "martes negro" o dicho de otra manera, el momento de mayor pánico del "Crac del 29" como consecuencia del derrumbamiento de Wall Street.

El "Crac del 29" inaugura un periodo conocido como "La Gran Depresión" la cual por mucho que se quiera disfrazar de aleatoriedad, no fue más que el lógico proceso de crisis económica al que da pie el capitalismo. 

Tras "Los Felices Veinte" llegaron "Los Hambrientos Treinta". Como digo, la consecuencia es lógica ya que tras esos años de frenesí económico basados en una especulación que se autoalimentaba en el mercado de valores de Wall Street y en los que el llamado "sueño americano" era una burbuja en la que el precio de las acciones distaba mucho del valor real de las mercancías que representaban, también nos encontramos por otro lado con una industria, especialmente la armamentística, que había sido el principal culpable de ese crecimiento pero que se encontraba en clara decadencia, ya que tras la "Gran Guerra" la producción y la inversión en la misma habían disminuido considerablemente lo que conllevaba el típico aumento de despidos y la bajada de salarios. 

Es aquí donde encontramos la más clásica de las contradicciones del capitalismo, la necesidad de generar beneficios para que el sistema pueda subsistir mientras que se recortan los salarios, lo cual hace que se produzca un subconsumo y por tanto, la demanda baje. Al descender la demanda, baja el valor de la acción financiera pues ya no es deseable, y esto a su vez hace que éstas caigan produciéndose un colapso del propio sistema financiero.  Así pues, el "Crac del 29" fue el resultado lógico de la forma de proceder del sistema capitalista, el cual al caracterizarse en esos momentos (actualmente aún más) en la centralización y en la concentración del capital hace que la quiebra no afecte sólo a una compañía indusrial o a un banco sino que como fichas de dominó, se contagie a una velocidad vertiginosa. Además de esto, la crisis se agravó debido a la gestión que realizó Franklin Delano Roosevelt basada en los recortes y en el deterioro de los servicios públicos. Supongo que esto les resulta familiar en 2016.




Bien, tras 1922 y 1929 llega 1933. Fue el 29 de octubre de ese año, cuando José Antonio Primo de Rivera fundó Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid. Para dicho evento, Primo de Rivera se enfundó el traje de orador y pronunció un discurso que culminaría así:

"La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria".

Al igual que hiciese Mussolini, utilizó artilugios para esconder lo que es fascismo y dotarlo de legitimidad, para lo que acudió a elementos tradicionales de estos maestros del teatro y del disfraz como es el concepto de "unidad irrevocable que se llama Patria". Supongo que les resulta familiar en 2016.





Se podría pensar que Clío se hubiese cansado de tanto juego, pero parece ser que no, que en 2016, en un alarde casi de malabarismo ha decido mezclar en un solo hecho elementos que ha ido trazando a lo largo de la Historia para el 29 de octubre.

Así pues, en tan sólo unos días podremos ver cómo se consuma un espectáculo dantesco en el que un rey ha encargado formar gobierno a alguien que no tiene los apoyos suficientes y que se disfraza de "salvador de la unidad patria" para esconder la mala gestión que ha realizado de una crisis capitalista, y todo mediante el manido uso de artificios para legitimar lo que es ilegítimo en democracia  (véase el esperpento de Comité Federal del PSOE). Ese alguien, como todas y todos sabéis es Mariano Rajoy, pero todo este "Teatro de la Tragedia" no hubiese sido posible si uno de los mayores actores que ha tenido la política española no hubiese hecho una actuación memorable. Obviamente me refiero a Felipe González, quien por cierto en 1989, ganó con el Partido Socialista las elecciones generales que se celebraron, adivinen cuando...exacto, ¡el 29 de octubre!




Adelante, pueden reír o llorar, pero tengan en cuenta que Clío les está observando y terminará poniéndoles en el sitio que merezcan, quien sabe si junto a los "amantes del teatro" en un 29 de octubre o quizá en un 14 de abril, cuando los amantes de la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad nos sentimos más cómodos. Elijan ustedes dónde quieren que la musa de la Historia les sitúe, sólo deben recordar que todo dependerá de sus actos y no de sus actuaciones, pues a ella no la engaña nadie... 

Salud y República. 





lunes, 17 de octubre de 2016

DESDOBLAMIENTO DE GÉNERO, FEMENINO GENÉRICO Y LA ACADEMIA



Hoy es 17 de octubre y se celebra por primera vez el "Día de las escritoras", el cual surge como magnífica iniciativa para señalar la desigualdad en la Literatura. Esta desigualdad es patente en muchos ámbitos, siendo el poco reconocimiento que obtienen las mujeres en el mundo literario uno de los más evidentes:

-En 109 ediciones del Premio Nobel en esta categoría sólo 14 mujeres ganaron el galardón.
-Desde 1977 sólo dos mujeres han ganado el Premio Nacional de Narrativa.

Estos son sólo dos ejemplos de la invisibilización de la mujer en la sociedad en general y en el mundo de la cultura en particular. Sin embargo, esta entrada no versa sobre la desigualdad en la Literatura, sino sobre la desigualdad en el lenguaje y sobre todo en cómo algunos académicos parecen molestos cuando dicha desigualdad trata de combatirse.

En primer lugar quisiera señalar cuál es el significado que la Real Academia Española de la Lengua da al término "sublevar":

Del lat. sublevare 'levantar', alzar del suelo'.

   1. tr. Llevar a alguien a la sedición o al motín. Sublevar a los soldados, al pueblo. U. t. c. prnl.
   2. tr. Excitar indignación, promover sentimiento de protesta.

Comienzo con esta definición porque quizá algunos que se dedican a calentar ciertos sillones con letras talladas en la madera de sus respaldos deberían recordar el significado de ciertas palabras.







Es habitual, que algunos de los académicos de la Real Academia Española de la Lengua persistan en la corrección de aquellos y aquellas que utilizamos el desdoblamiento de género y también de aquellas que usamos el femenino como genérico. 

Sinceramente no me molesta que lo hagan siempre que su finalidad sea la de velar por el correcto uso de nuestra lengua (aunque también podrían plantearse cambiar la norma),  sin embargo, en ocasiones persisten tanto en su defensa que algunos de estos académicos bien parecieran enfundarse un burdo disfraz de cruzado y a lomos de su hiriente pluma (o teclado), cargar contra el infiel... En estos casos me planteo a qué viene tanta inquina y cuál es el fin de su cabalgar.

Pues bien, no estaría de más que aquellos académicos de la R.A.E. que persisten de manera sistemática en la realización de esas correcciones, pensaran que las que utilizamos tanto el desdoblamiento de género como el femenino genérico, lo hacemos, no sin esfuerzo, por una cuestión de ideales políticos consistentes en la creación de una sociedad mejor en la que el feminismo debe ser piedra angular de la misma. No somos unas incultas que utilizamos mal el lenguaje por error, ni tampoco somos todos y todas unas desaprensivas que pretendemos inocular el virus del analfabetismo. Lo hacemos como forma de sublevación ante un sistema patriarcal que extiende sus brazos a todos los ámbitos de la vida.






Cuando comento que no lo hacemos sin esfuerzo, es porque no es fácil. Requiere un esfuerzo intelectual poder utilizar el lenguaje para mostrar unas inquietudes políticas. El lenguaje, es en esencia una herramienta para la expresión del pensamiento, y por desgracia, todas hemos adquirido nuestro pensamiento bajo el manto del patriarcado. Esta sociedad tiene un registro lingüístico claramente machista, que ha ido desarrollándose a lo largo de una historia igualmente machista, y nosotras, como parte de esta sociedad, lo que hacemos es rebelarnos a esta realidad, y mediante el uso de estas prácticas, mostrar nuestra indignación ante el sistema patriarcal.

Realmente ya lo saben, no me cabe la menor duda, pues son conscientes de que sólo podría preocuparse por este asunto quien conoce medianamente el lenguaje y su norma, así que estos académicos reaccionan diciendo que no, que eso es "maltratar" el lenguaje y que dicho uso es "artificioso e innecesario", "incorrecto" y que "complica innecesariamente la redacción y lectura de los textos":  http://www.rae.es/consultas/los-ciudadanos-y-las-ciudadanas-los-ninos-y-las-ninas, no por velar por el buen uso del lenguaje, algo que como ya he comentado no me molestaría, sino que lo hacen posicionándose, por afinidad, con  el conservadurismo del mismo, y del propio sistema.

Yo me pregunto, si eliminar la tilde diacrítica en el adverbio "sólo" y en los pronombres demostrativos favoreció mucho "la redacción y lectura de textos": http://www.rae.es/consultas/el-adverbio-solo-y-los-pronombres-demostrativos-sin-tilde, o si aceptar "toballa" o "almóndiga" mejorará nuestro vocabulario haciéndolo más culto, pero eso son otras cuestiones que se desvían del tema central.




Así pues, entiendo que académicos como  Arturo Pérez Reverte, deberían tener esto en consideración y comprender que el uso del desdoblamiento de género y el femenino genérico, no es una práctica de "políticos demagogos", "imbéciles", "timoratos", "acomplejados", "tontos del ciruelo" o "talibancitas de pepitilla"... como él mismo dice en este artículo: http://www.zendalibros.com/no-siempre-limpia-da-esplendor/ sino de personas que conociendo la norma, preferimos incumplirla para visibilizar un problema evidente como es la persistencia del patriarcado en todos los ámbitos de la sociedad y de la cultura. Tampoco es asunto de, como él dice, "ultrafeministas", principalmente porque la R.A.E. no recoge esa palabra y porque según la misma, el feminismo es una "ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres", por lo que tampoco entiendo donde estaría el problema de llevar esa ideología de la igualdad a su máxima expresión.

Quizá el problema esté en que ciertos académicos, sustentan con actitudes como la de Pérez Reverte al propio patriarcado. Fue muy sonado el caso de Félix de Azúa argumentando que Ada Colau debería estar en una pescadería: http://www.eldiario.es/rastreador/RAE-Felix-Azua-Ada-Colau_6_500859921.html, o las críticas que ha recibido en más de una ocasión Mario Vargas Llosa por realizar una literatura machista en la que la mujer siempre suele tener atribuciones del tipo "su pequeño cuerpo", "sus grandes ojos asustados" o "sus pezones pequeñitos"... pero la realidad está en que el problema radica en la misma R.A.E. ya que es ella, como institución académica y cultural la que es machista, misógina si me apuran.

La Real Academia Española de la Lengua fue fundada el 3 de octubre 1714 y en sus más de 302 años de historia, sólo se ha dignado en considerar dignas de sus sillones a once mujeres, siendo Carmen Conde en 1978 (264 años después de su fundación) la primera en conseguirlo. Después vinieron Elena Quiroga (1984), Ana María Matute (1998), Carmen Iglesias (2002), Margarita Salas (2003),  Soledad Puértolas Villanueva (2010), Inés Fernández Ordóñez (2011), Carmen Riera Guilera (2013), Aurora Egido (2014), Clara Janés (2015) y Paz  Battaner (2016). Estos son los únicos once nombres que completan la lista de las académicas de la R.A.E., que a lo largo de su historia ha dejado fuera por ejemplo a Blanca de los Ríos, Carmen Laforet, Concha Espina, Carmen Martín Gaite, Dulce Chacón, Almudena Grandes o a la mismísima María Moliner, cuyo diccionario sigue siendo una obra de referencia a la misma altura que el de la Academia.





En la actualidad, de las 44 sillas disponibles, sólo 8 son ocupadas por mujeres... Quizá Perez Reverte, debería gastar su talento literario en denunciar el patente machismo de la R.A.E. en su "Patente de Corso" en lugar de hacerlo insultando a todas y todos los que sí somos conscientes del problema y su raíz y estamos dispuestas a seguir sublevándonos en favor de una causa justa como es la igualdad entre mujeres y hombres, esperando que de esa manera, la Real Academia Española de la Lengua, deje de creer que las mujeres deben "limpiar, pulir y dar esplendor", pero sólo en su casa.

Salud y República.